Sanfermines

Ver Revista Nº6 - Julio 2014

La celebración de las fiestas en honor a San Fermín tienen su origen en la Pamplona medieval del siglo XII, cuando el núcleo urbano no excedía de la zona de Navarrería. A San Fermín se le considera como el primer obispo de Pamplona. Desde el punto de vista religioso, esta celebración conmemoraba el martirio de San Fermín en la ciudad de Amiens.
Desde este lugar, el obispo Pedro de Artajona trasladó una reliquia del santo en el año 1186. A partir de este momento la devoción al santo se va consolidando con el tiempo, más aún cuando, dos siglos más tarde, llega a la ciudad otra reliquia, extendiéndose su devoción a las poblaciones cercanas de San Cernin y San Nicolás. En esta época el programa de fiestas era parco en celebraciones, casi todas religiosas, en su honor: las Vísperas, la Procesión, la Octava y la conocida como “comida de los pobres” que corría a cargo del Ayuntamiento.

La Fiesta también se relaciona con las ferias de ganado y las corridas de toros, de las que se tiene documentación desde el siglo XIV. En un principio la fiesta religiosa y los acontecimientos taurinos tenían lugar en distintos momentos del año. Sin embargo, los vecinos de Pamplona cansados del mal tiempo otoñal que acaecía cada 10 de octubre, fecha de los festejos del santo patrón, consiguieron trasladarlos al 7 de julio, coincidiendo con los mercados de ganados. En 1591 se celebraron por primera vez la fiesta de los Sanfermines.
Durante dos días los pamploneses de entonces disfrutaron de los festejos, que comenzaron con la lectura del pregón bajo el sonido de un gran número de tambores y clarines.